Ciro Manuel Rivera Manríquez
CEO en EconValor
Hoy en la mañana hablé con Sandra, una gerente de cuenta y participante de nuestro programa de liderazgo. Tiene a su cargo a 8 personas… que a su vez coordinan a 45 más. En papel, su estructura es sólida. En la práctica, el ambiente estaba empezando a tensarse.
“Ciro, noto mucho radio pasillo. Comentarios por aquí, rumores por allá… pero nadie dice nada de frente. Y eso ya está afectando al equipo”.
Me dio un ejemplo claro. Una colaboradora le dijo en privado: “Dicen que el nuevo gerente no va a durar mucho, que no cae bien y lo van a cambiar”.
Nadie lo había dicho oficialmente. Pero el gerente ya estaba notando actitudes raras y cierto distanciamiento. El rumor no era confirmado… pero sí estaba contaminando.
Aquí viene la parte incómoda: el chisme no crece solo. Crece porque alguien lo escucha y nadie lo detiene. Muchos líderes lo ignoramos esperando a que se apague. O peor aún, escuchamos sin frenar la conversación y, sin querer, validamos lo que daña a la cultura.
Le expliqué algo directo: si no gestionas la conversación, la conversación te gestiona a ti.
• Primero, necesitas un filtro claro. Antes de compartir algo, pregunta: ¿Es cierto? ¿Es positivo? ¿Es útil? Si no cumple al menos uno, no se comparte. Así de simple.
• Segundo, cuando alguien te cuente algo, responde con liderazgo: “¿Ya lo hablaste con la persona?” o “¿Te parece si lo vemos directamente con quien corresponde?”. Eso cambia la dinámica. Pasa de rumor a responsabilidad.
• Tercero, crea espacios formales donde la gente pueda hablar sin miedo: juntas abiertas, sesiones uno a uno, política de puerta abierta, etc. Si no das canales directos, el pasillo se convierte en el único espacio seguro.
Sandra se quedó en silencio y dijo: “Creo que he estado esperando que maduren… cuando yo debería marcar el estándar”.
Exacto. La cultura no se improvisa, se diseña.
Si en tu empresa hay tensión silenciosa, comentarios indirectos o suposiciones que nadie confirma, no es un problema menor. Es una grieta que, si no se atiende, termina fracturando la confianza de tu equipo.
Tal vez no necesitas más talento. Necesitas conversaciones más valientes.
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
“Cuando tu equipo se capacita, tu negocio se capitaliza…”
“El medallero”

