Ciro Manuel Rivera Manriquez
CEO en EconValor
Aún no empezaba la asamblea de mi cámara y ya estaba aprendiendo más que en toda la agenda.
En el desayuno previo, me encontré con Raúl, gerente de una empresa de logística de última milla con presencia en 17 estados.
Venía frustrado.
“Mi equipo no da una… les pido algo y entregan otra cosa.”
Le pedí un ejemplo.
“Les dije que prepararan algo para un cliente importante… y me entregaron un documento técnico en PDF. Yo esperaba una presentación ejecutiva en PowerPoint, enfocada en resultados.”
Lo dijo convencido de que el error era del equipo.
Lo miré y le pregunté directo:
“¿Eso fue exactamente lo que les pediste?”
Se quedó en silencio unos segundos.
“Pues… no así tal cual.”
Ahí está el problema que veo todos los días: creemos que comunicamos, pero en realidad asumimos.
Pensamos “es lógico”, “se entiende”, “ya saben cómo lo quiero”… pero nunca lo decimos completo.
Y en liderazgo, lo que no se dice claro… no existe.
Le compartí tres ajustes simples, pero poderosos:
• Primero, dejar de dar instrucciones incompletas. No basta con decir “prepárame algo”. Hay que especificar qué necesitas, para cuándo, en qué formato y con qué objetivo. La claridad no es exceso, es dirección.
• Segundo, eliminar frases vagas en temas importantes. “Como siempre”, “tú sabes”, “lo de la vez pasada” solo abren la puerta a interpretaciones. Y cada interpretación distinta es un resultado distinto.
• Tercero, validar el entendimiento. Preguntar: “¿Qué entendiste que vas a hacer?” No es desconfianza, es liderazgo. Asegura alineación y compromiso.
Raúl se fue motivado. Me dijo que en su siguiente junta lo iba a aplicar.
Y estoy seguro de algo: no va a cambiar su equipo… va a cambiar su forma de comunicarse. Y con eso, todo lo demás.
“El medallero”
Ciro Manuel Rivera Manriquez
CEO en EconValor
Porque liderar no es pensar claro.
Es hacer que otros ejecuten claro.

