La Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) anticipa que en 2026 las ventas del sector crecerán entre 3.9% y 6.3%, impulsadas por un factor extraordinario: el Mundial de Futbol, y por un músculo financiero sin precedentes: una inversión récord de 3,700 millones de dólares orientada a nuevas tiendas, expansión logística y modernización tecnológica.
El pronóstico revela un escenario relevante: el comercio organizado prevé un año positivo, pero no explosivo. Más que un “boom”, se perfila un crecimiento controlado, reflejo de una economía donde el consumidor sigue activo, aunque con señales de cautela. El Mundial, además de representar un evento deportivo, se convierte en un catalizador económico: aumenta la demanda de alimentos, bebidas, pantallas, telecomunicaciones, electrónicos, artículos de reunión social y conveniencia. En otras palabras, es un acelerador temporal del consumo.
La cifra de inversión es clave porque no solo habla de ventas, sino de visión estratégica. La ANTAD apuesta por un modelo donde la competencia ya no se define únicamente por precio, sino por eficiencia operativa, digitalización, inventarios inteligentes y experiencia del cliente. Tecnología y expansión son los nuevos campos de batalla del retail. En tiempos donde el margen se estrecha, gana quien distribuye mejor y quien entiende más rápido al consumidor.
El organismo también prevé mayor consumo en ciudades sede, lo cual abre oportunidades para empleo, proveedores locales y servicios. Sin embargo, esta derrama tiene un desafío: que sea sostenida y no exclusivamente estacional.
En el entorno social, destaca una reducción del 11% en delitos, dato que, de consolidarse, puede mejorar la actividad comercial. No obstante, ANTAD advierte riesgos que siguen siendo estructurales: inseguridad, presión inflacionaria y el crecimiento del comercio informal, que compite sin cargas fiscales y distorsiona el mercado.
Así, el mensaje es claro: 2026 será un año con impulso, pero condicionado. El Mundial puede encender el consumo; la inversión puede fortalecer al sector; pero el resultado final dependerá de la estabilidad económica y social. Para el comercio formal, el reto no será vender más por un evento global, sino convertir ese pico en permanencia, y construir crecimiento real en un país donde la confianza del consumidor sigue siendo el activo más frágil.

