La inflación puede esconderse en promedios, índices y discursos técnicos, pero se vuelve brutalmente visible cuando llega al mercado, al tianguis o al recibo del súper. El más reciente monitoreo de la canasta básica en México confirma una realidad incómoda: comer es cada vez más caro y el ingreso no crece al mismo ritmo.
Un costo que ya supera los 2,000 pesos
Al cierre de diciembre de 2025, el costo promedio de la canasta básica alimentaria se ubicó por encima de los 2,000 pesos mensuales, de acuerdo con mediciones privadas y organizaciones de comerciantes.
- Incremento mensual: ~0.8%
- Incremento anual: entre 4% y 5%, superando en varios periodos a la inflación general
Este dato, más allá de la estadística, refleja una presión constante sobre el gasto cotidiano de millones de hogares.
Inflación regional: el impacto no es parejo
Los datos revelan algo más profundo que un simple ajuste de precios. Estados como Tabasco, Coahuila, Puebla y Jalisco registraron aumentos significativamente superiores al promedio nacional, evidenciando una inflación regionalizada.
Esto implica que el impacto no es homogéneo y castiga con mayor fuerza a economías locales con menor margen de ingreso disponible.
Los alimentos esenciales siguen bajo presión
Productos básicos como huevo, tortilla, carne, pollo, arroz y aceite continúan mostrando presiones estructurales, impulsadas por:
- Costos logísticos elevados
- Insumos importados más caros
- Energía volátil
- Cadenas de distribución frágiles
El resultado es claro: el salario real se erosiona, incluso cuando los indicadores oficiales hablan de estabilidad.
La gran contradicción económica
Aquí aparece una de las principales contradicciones de la economía mexicana.
Mientras se presume control inflacionario y fortaleza macroeconómica, millones de hogares:
- Ajustan porciones
- Sustituyen proteínas
- Reducen la calidad nutricional
La canasta básica no solo mide precios; mide dignidad, bienestar y cohesión social.
Sobrevivir consume el ingreso
El problema no es únicamente cuánto sube la canasta, sino qué porcentaje del ingreso se destina a sobrevivir.
Para familias que viven con uno o dos salarios mínimos, el gasto en alimentos ya representa una fracción crítica del presupuesto, dejando poco margen para:
- Salud
- Educación
- Ahorro
Y una sociedad que no puede ahorrar es una sociedad permanentemente vulnerable.
Reflexión final
La canasta básica es el indicador que no admite maquillaje.
Recuerda que la estabilidad macro sin bienestar micro es una promesa incompleta.
Mientras el crecimiento económico no se traduzca en capacidad real de compra, el discurso seguirá lejos de la mesa donde se toman las decisiones más importantes:
qué comer hoy y qué dejar para mañana.

