El miedo a destacar

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Todos tenemos un profundo deseo de crecer, queremos ganar más, queremos que nos vaya mejor, pero cuando la oportunidad aparece, algo se mueve por dentro. Sobreviene la duda, la incomodidad, una sensación extraña de estar exponiéndonos demasiado. Y entonces, casi sin notarlo, bajamos la intensidad.

Desde la Desprogramación Evolutiva, esto no es timidez ni falta de ambición. Es biología, ya que el cerebro humano no evolucionó para destacar. Evolucionó para pertenecer.

Durante cientos de miles de años, sobresalir demasiado podía significar expulsión del grupo. Y fuera del grupo no había seguridad, había depredadores. Nuestro sistema nervioso aprendió que la inclusión es igual a seguridad.

La neurociencia social lo confirma. Matthew Lieberman, investigador del cerebro social, ha mostrado que el rechazo activa las mismas regiones cerebrales que el dolor físico. El cerebro procesa exclusión como amenaza real. No simbólica. Real.

Ahora traslademos esto al dinero, al éxito o al reconocimiento. Si en tu historia familiar destacar implicó conflicto, envidia, separación o juicio, tu sistema pudo haber registrado la ecuación de sobresalir = riesgo de exclusión y el inconsciente siempre priorizará pertenencia sobre logro.

En mi libro Redefiniendo el inconsciente propongo el concepto de Inconsciente Conectivo, y lo explico como esa red emocional que sincroniza al sistema familiar. Cuando uno cambia, la red se reorganiza. Y eso, aunque suene inspirador, también puede sentirse amenazante, ya que, si tú tienes más éxito que tu clan familiar, rompes la narrativa histórica y cambias la estructura simbólica del sistema y tu cuerpo lo percibe.

He visto personas frenar proyectos justo antes de despegar. Otras minimizar sus talentos. Algunas incluso cometer errores “inexplicables” cuando están por avanzar. No es autosabotaje. Es fidelidad, ya que el inconsciente no busca éxito. Busca coherencia con el sistema al que pertenece, sí, aunque mi consciente lo desee fuertemente.

Daniel Kahneman explicó en Thinking, Fast and Slow que la mayoría de nuestras decisiones no son deliberadas. Son automáticas. Sistema 1, rápido, emocional, protector. Y cuando el Sistema 1 detecta que algo amenaza pertenencia, activa el freno antes de que el Sistema 2 pueda iniciar.

Por eso a veces sabes que deberías aceptar esa promoción, lanzar ese proyecto o cobrar más, pero algo se contrae en el pecho y no, no es falta de capacidad. Es una alarma antigua. La pregunta no es si quieres destacar, la pregunta es qué cree tu cuerpo que perdería si lo haces.

Tal vez el verdadero crecimiento no sea aprender a brillar, sino enseñarle a tu biología que destacar ya no significa quedarte solo.

Porque cuando el sistema entiende que puede prosperar sin romper el vínculo, algo cambia. La expansión deja de sentirse como traición y empieza a sentirse como evolución.

Y entonces ocurre algo silencioso pero poderoso, ya no necesitas disminuirte para pertenecer.


Ricardo Garza es autor del libro Redefiniendo el inconsciente, fundador de la Desprogramación Evolutiva y conferencista. Puedes encontrarlo en redes sociales como @ricardogarzamx y en contacto@desprogramacionevolutiva.com.

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