Ciro Manuel Rivera Manriquez.
CEO en EconValor
¿Equipos Divididos?
Esta semana fui a desayunar con Carlos, un buen amigo que dirige una empresa dedicada a instalar tiendas de conveniencia dentro de plantas, edificios y empresas en México y Estados Unidos.
Mientras platicábamos me hizo una confesión que seguramente muchos dueños de PyMES también han pensado.
«Ciro, tengo un gran equipo… pero siento que las generaciones viven en mundos distintos.»
Los colaboradores con más experiencia decían que los jóvenes no tenían compromiso. Los más y jóvenes respondían que los mayores no querían cambiar.
Y en medio de esas diferencias, el trabajo en equipo comenzaba a fracturarse.
Lo escuché y recordé algo que durante muchos años también creí. Pensaba que el problema era la edad, sin embargo, el verdadero problema casi nunca son las generaciones, sino la comunicación entre ellas.
Le compartí una experiencia que vivimos con uno de nuestros clientes.
En lugar de intentar que todos pensaran igual, hicimos exactamente lo contrario.
Comenzamos por eliminar las etiquetas.
Prohibimos frases como: «Los jóvenes ya no quieren trabajar» o «Los mayores son muy cerrados.»
Porque los estereotipos separan. Las conversaciones unen.
Después invitamos a que los colaboradores con más experiencia compartieran las lecciones que habían aprendido durante años de trabajo.
Al mismo tiempo, dimos espacio para que las nuevas generaciones propusieran formas diferentes de resolver los mismos problemas.
Lo más interesante fue que nadie perdió.
Todos ganaron.
La experiencia aportó perspectiva.
Las nuevas ideas trajeron velocidad e innovación.
Y el equipo dejó de competir para empezar a complementarse.
Le dije a Carlos que podía comenzar desde su siguiente reunión.
- Primero, escuchar antes de juzgar.
- Segundo, eliminar las etiquetas que dividen.
- Tercero, crear espacios donde cada generación enseñe algo a la otra.
“El medallero” Ciro Manuel Rivera Manriquez.
CEO en EconValor
- Y cuarto, construir acuerdos en lugar de imponer una sola manera de trabajar.
Semanas después, ese cliente no solo redujo los conflictos internos. También mejoró la colaboración y la velocidad para resolver problemas.
Porque los mejores equipos no son aquellos donde todos piensan igual.
Son aquellos donde cada generación aporta lo mejor de sí para alcanzar un mismo objetivo.
Carlos terminó el desayuno convencido de que el reto ya no era administrar edades.
Era aprender a comunicar personas.
Y quizá esa sea una de las habilidades más importantes del liderazgo moderno.
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo de capacita, tu negocio se capitaliza…
“El medallero”

