Más de 33 millones de mexicanos trabajan en la informalidad.
El reto ya no es crear empleos, sino generar trabajo con productividad, seguridad social y mejores ingresos.
Por Carlos Peña
Las cifras más recientes del mercado laboral mexicano muestran una aparente contradicción. De acuerdo con la ENOE del INEGI, publicada el 25 de junio de 2026 con datos de mayo, la Población Económicamente Activa alcanzó 62.1 millones de personas y 60.4 millones cuentan con una ocupación. La tasa de desocupación fue de 2.8 por ciento.
Sin embargo, detrás de ese dato existe una realidad mucho más compleja. Más de 33 millones de mexicanos, equivalentes al 55.2 por ciento de la población ocupada, laboran en la informalidad. Además, la subocupación permanece en 6.7 por ciento, lo que refleja que millones de personas requieren trabajar más horas para mejorar sus ingresos.
Diversos especialistas de la OCDE y del Banco Mundial coinciden en que una baja tasa de desempleo no garantiza una economía sólida cuando predominan empleos de baja productividad. El verdadero desafío consiste en elevar la calidad del empleo y no únicamente incrementar el número de trabajadores ocupados.
El 23 de julio de 2026 el INEGI informó que el Indicador Global de la Actividad Económica registró una contracción mensual de 0.3 por ciento durante mayo, mientras que la inflación de la primera quincena de julio descendió a 3.10 por ciento. Estos datos muestran una economía con estabilidad de precios, pero con señales de desaceleración.
El nearshoring representa una oportunidad histórica para transformar la estructura laboral del país mediante inversiones en manufactura avanzada, inteligencia artificial, semiconductores y logística. El éxito dependerá de convertir esa inversión en empleos formales, mejor remunerados y con mayor productividad.
En conclusión, México mantiene una de las tasas de desempleo más bajas de su historia, pero también enfrenta el desafío de que la mayoría de sus trabajadores continúa en la informalidad. La verdadera fortaleza económica no se medirá por cuántas personas trabajan, sino por cuántas lo hacen con seguridad social, estabilidad e ingresos suficientes.

