Ciro Manuel Rivera Manríquez
CEO en EconValor
Hace unos días, en una sesión de una organización empresarial en la que participo, me senté a platicar con Fernando, dueño de una firma de asesoría patrimonial. Exitoso, disciplinado y con años construyendo casos que muchos quisieran presumir. De esos empresarios que “ya la hicieron”… pero que siguen cargando los mismos dolores internos.
Entre café y comentarios, me soltó una frase que escucho más seguido de lo que debería:
“Ciro, siento que tengo que repetir lo mismo mil veces para que mi equipo haga las cosas”.
Me interesé más, así que le pedí un ejemplo. Fernando continuó:
“En la junta de los lunes les dejo claro a mi equipo que los reportes van cada viernes antes de las 4:00 p.m.
Les recuerdo el miércoles y el jueves.
Llega el viernes… y los reportes están incompletos o ni siquiera llegan”.
Su sensación era clara: estaba hablando a la pared.
La parte incómoda
Ahí vino el punto que no siempre gusta escuchar. Le dije directo:
“El problema no es que tu equipo no escuche, es que tú asumes que comunicar es solo decir las cosas”.
Muchos líderes creemos que, por haberlo explicado una vez (o tres), el mensaje ya quedó claro y comprometido. Pero no validamos entendimiento, no cerramos acuerdos y no diseñamos sistemas. Esperamos resultados distintos… haciendo exactamente lo mismo.
Lo que sí cambia el juego
Le compartí lo que hemos aplicado con clientes y que realmente marca la diferencia:
- Comunicar por más de un canal.
Decirlo, escribirlo y pedir una acción inmediata. - Confirmar entendimiento real.
No con un “¿quedó claro?”, sino con una pregunta frontal:
¿Qué entendiste que hay que hacer, para cuándo es y cuál es el impacto en el negocio si no se realiza? - Dejar de depender de la memoria.
Usar recordatorios visibles: checklist, alertas, agendas y, sobre todo, responsables claros.
No es más control. Es mejor liderazgo.
Cierre
Fernando se fue motivado. Me dijo que en su siguiente reunión iba a cambiar su forma de comunicar y cerrar acuerdos. No porque su equipo sea malo, sino porque entendió algo clave:
Liderar no es repetir. Liderar es asegurar que suceda.
Si te identificaste, no estás solo. A muchos dueños de PyMEs les pasa todos los días.
En el medallero (oro, plata o bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo se capacita, tu negocio se capitaliza…
“El medallero”

