El tablero de los negocios: no te comas tu chocolate

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Para el emprendedor que revisa sus números un domingo por la noche.

Querido empresario, hay una pregunta que resurge en la quietud de la noche, cuando las luces de la oficina se apagan y solo queda el resplandor de la pantalla: ¿Por qué, a pesar de trabajar sin descanso, la empresa no da ese salto? La respuesta, a menudo, no está en lo que no haces, sino en lo que sí haces… y no deberías.

Imagina que tu empresa es una barra de chocolate finamente elaborada. Mes a mes, sudas, innovas y vendes para fabricarla. Llega el momento de la verdad: la utilidad. Esa barra de chocolate brillante, deliciosa, el fruto de tu esfuerzo.

Y entonces, viene la tentación: te la comes. No la reinviertes en moldes nuevos, en mejor cacao o en un empaque más llamativo. Simplemente desaparece.

¿El resultado? El próximo mes empiezas de cero: mismo molde, misma receta, misma barra. El crecimiento se vuelve un mito, una carrera en una cinta estática donde por más que corras, no avanzas.

No puedes comerte la utilidad y esperar crecer. Esa barra debe ser la semilla del próximo cacaotero, no solo un premio inmediato.


Pero reinvertir no basta: necesitas estrategia

La reinversión debe estar guiada por una visión clara, una estrategia que vaya más allá del siguiente movimiento. El mundo de los negocios es un tablero de ajedrez, no de damas. Cada jugada cuenta.

En el ajedrez, para ganar, a veces hay que sacrificar piezas. Y esto duele en un negocio.

  • Ese colaborador inicial, leal, pero que ya no tiene las habilidades para la nueva etapa.
  • Ese cliente que paga mal, desgasta y solo llena el ego de facturación.
  • Ese producto que fue tu caballo de batalla, pero que el mercado ya dejó atrás.

Sacrificar duele porque hay cariño, comodidad y un ingreso inmediato, pero el gran jugador sabe que esos sacrificios liberan recursos y despejan el camino hacia el jaque mate.


El peón que corona: tu futuro motor de crecimiento

En tu empresa, ese proyecto pequeño, esa línea de negocio modesta o esa inversión tecnológica que avanza lento, es tu peón. Si lo proteges y lo nutres con la utilidad que no te comiste, llegará el momento en que cruce el tablero.

Y corona. Se convierte en tu nueva reina: la fuente de utilidades más poderosa, tu producto estrella, tu proceso revolucionario.

Ese peón, cuidado y no sacrificado por ganancias cortoplacistas, es el que lleva a tu empresa a otra liga.


La fórmula del crecimiento disciplinado

  1. Invierte la barra de chocolate: No te comas la utilidad. Reinviértela con inteligencia.
  2. Juega ajedrez, no damas: Construye una estrategia a 5–10 jugadas. Anticípate.
  3. Sacrifica piezas para coronar peones: Suelta lo que estorba hoy para ganar mañana.

El crecimiento no es un accidente. Es la consecuencia lógica de una disciplina férrea, una visión estratégica y la valentía para tomar decisiones que duelen hoy, pero multiplican mañana.

¡¡¡¡¡A jugar!!!!!

Fuente del documento original: [oai_citation:1‡El tablero de los Negocios.docx](sediment://file_00000000c03071fd9119357b5ab8fa57)

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