Ciro Manuel Rivera Manriquez
CEO en EconValor
Este lunes me encontré con Alejandro, un amigo y compañero de consejo. Tiene una imprenta de gran volumen con clientes en toda la República. Venía frustrado.
“Ciro, no puedo avanzar… mi equipo me pregunta todo. TODO.”
Sonreí. No porque fuera gracioso… sino porque es más común de lo que crees.
Mientras hablábamos, su celular no dejaba de sonar.
“¿Esto lo autorizo?”
“¿Así está bien?”
“¿Le digo que sí al cliente?”
Alejandro contestaba uno por uno. Rápido. Eficiente. Cansado.
Ahí estaba el problema.
Le pregunté:
“¿Cuántas de esas decisiones ya deberían poder tomarlas solos?”
Se quedó en silencio. Bajó la mirada.
“Casi todas…”
No era su equipo. Era el sistema que él mismo había creado.
Le expliqué algo que le hizo sentido inmediato:
Cada vez que respondes algo que tu equipo podría resolver… estás entrenándolos a NO pensar.
Y peor aún: estás reforzando tu rol de cuello de botella.
Si quieres un equipo autónomo, no puedes seguir siendo su cerebro.
Le compartí tres acciones claras:
• Primero, define qué decisiones pueden tomar sin ti. Haz una lista simple: qué sí pueden resolver y qué sí necesita tu aprobación. Cuando lo comunicas, eliminas la duda y das permiso para actuar.
• Segundo, deja de responder automáticamente. La próxima vez que te pregunten algo que podrían resolver, devuelve la responsabilidad:
“¿Tú qué harías?”
“¿Qué opciones ves?”
“Si yo no estuviera, ¿qué decidirías?”
Al principio se incomodan… después empiezan a pensar.
• Tercero, reconoce cada decisión bien tomada. No necesitas un discurso. Un simple:
“Bien resuelto, justo así necesitamos que operes”
refuerza más que cualquier manual.
“El medallero”
Ciro Manuel Rivera Manriquez
CEO en EconValor
Alejandro se quedó callado unos segundos.
“Entonces… ¿yo soy el problema?”
Le respondí:
“Eres la causa… pero también la solución.”
Se fue motivado. No porque le di más trabajo… sino porque le mostré cómo dejar de cargar con todo.
Porque aquí está la realidad:
No puedes crecer si todo pasa por ti.
No puedes escalar si tu equipo no decide.
Y no puedes exigir autonomía… si no la construyes.
En resumen:
Define límites, devuelve preguntas y reconoce avances.
La siguiente vez que tu equipo te pregunte algo… no respondas tan rápido.
Tal vez ahí está exactamente lo que necesitas cambiar.
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo de capacita, tu negocio se capitaliza…

