¿Apagones por infraestructura o presión geopolítica? La creciente vulnerabilidad energética de Nuevo León

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Monterrey vive uno de los momentos más delicados de los últimos años en materia energética. Los apagones han dejado de ser hechos aislados para convertirse en una constante que afecta hogares, comercios, hospitales e industrias. La pregunta ya no es por qué se va la luz un día, sino por qué ocurre con tanta frecuencia en el estado que representa uno de los principales motores económicos del país. La explicación oficial apunta a una combinación de altas temperaturas, sobrecarga de la red eléctrica y fallas en la infraestructura de transmisión y distribución. Sin embargo, conforme los cortes aumentan y coinciden con un momento de alta tensión comercial entre México y Estados Unidos por la revisión del T MEC, surge una interrogante que comienza a instalarse en algunos sectores empresariales y políticos: ¿existe únicamente un problema técnico o también hay factores geopolíticos que merecen ser analizados?

Es importante distinguir entre hechos y especulaciones. Hasta el momento no existe evidencia pública que demuestre que los apagones sean consecuencia de una presión política o comercial de Estados Unidos relacionada con el T MEC. No obstante, el contexto obliga a revisar la vulnerabilidad energética del país. México genera la mayor parte de su electricidad mediante plantas de ciclo combinado alimentadas con gas natural. Alrededor de dos terceras partes del gas natural consumido en el país provienen de Estados Unidos. La dependencia no es de electricidad estadounidense, sino del combustible que permite producirla.

Especialistas sostienen que la principal causa de los apagones actuales es una infraestructura de transmisión y distribución que ha quedado rebasada por el acelerado crecimiento industrial y urbano de Nuevo León. Durante los días de mayor calor, la demanda eléctrica ha alcanzado niveles cercanos al límite operativo, reduciendo el margen para responder ante contingencias.

El fenómeno del nearshoring ha acelerado la llegada de nuevas industrias, parques industriales, centros logísticos y desarrollos habitacionales, incrementando la demanda eléctrica a un ritmo mayor que la expansión de la infraestructura.

No obstante, el contexto geopolítico abre una discusión legítima. La revisión del T MEC y las diferencias comerciales entre México y Estados Unidos colocan a la energía como un activo estratégico. Aunque no existen pruebas que vinculen los apagones con una presión política, la elevada dependencia mexicana del gas estadounidense representa una vulnerabilidad que podría convertirse en un elemento de negociación en escenarios de tensión bilateral.

La verdadera pregunta no es únicamente por qué ocurren los apagones, sino si México puede mantener su crecimiento económico dependiendo de un insumo estratégico del exterior mientras su infraestructura eléctrica enfrenta crecientes presiones. Fortalecer la red eléctrica, diversificar las fuentes de energía y reducir la dependencia externa será fundamental para garantizar la competitividad de Nuevo León y del país.

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