PISA 2025: EL COSTO DE NO APRENDER

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Los resultados de PISA 2025 deberían encender una alarma nacional, pero también obligarnos a mirar el problema con perspectiva. La evaluación de la OCDE no se aplica cada año, sino periódicamente, normalmente cada tres años. La edición 2025, cuyos primeros resultados fueron publicados el 8 de septiembre de 2026, tuvo a ciencias como área principal y a matemáticas y lectura como áreas secundarias. Además incorporó la resolución de problemas computacionales y el aprendizaje en el mundo digital.

México obtuvo en 2025 un promedio de 414 puntos en ciencias, 388 en matemáticas y 408 en lectura. El contraste con el promedio de la OCDE es amplio: 482 puntos en ciencias, 463 en matemáticas y 461 en lectura. La distancia equivale a 68 puntos en ciencias, 75 en matemáticas y 53 en lectura. No es solamente una diferencia estadística: representa una brecha importante en las capacidades que los jóvenes necesitarán para continuar estudiando, incorporarse al mercado laboral y adaptarse a una economía cada vez más tecnológica.

La comparación histórica es todavía más reveladora. En matemáticas México obtuvo 385 puntos en 2003, 406 en 2006, 419 en 2009, 413 en 2012, 408 en 2015, 409 en 2018, 395 en 2022 y 388 en 2025. En lectura pasó de 400 en 2003 a 410 en 2006, 425 en 2009, 424 en 2012, 423 en 2015, 420 en 2018, 415 en 2022 y 408 en 2025. En ciencias, desde que existe una serie comparable, pasó de 405 puntos en 2006 a 410 en 2009, 415 en 2012, 416 en 2015, 419 en 2018, 410 en 2022 y 414 en 2025.

El dato más preocupante no es únicamente el promedio, sino el tamaño de la población que no alcanza las competencias básicas. En 2025, cerca de siete de cada diez estudiantes mexicanos quedaron por debajo del nivel 2 de matemáticas, el umbral que PISA considera básico. En ciencias y lectura la proporción de alumnos que alcanza al menos el nivel 2 también se encuentra muy por debajo del promedio de la OCDE. Esto significa que una parte considerable de una generación llega a los 15 años sin dominar herramientas esenciales para interpretar información, resolver problemas cuantitativos y utilizar evidencia científica.

Sin embargo, sería equivocado interpretar los resultados como una crisis exclusivamente mexicana. La propia OCDE reporta un deterioro internacional. Entre 2015 y 2025, el promedio de la OCDE cayó 22 puntos en matemáticas y 28 puntos en lectura; ciencias retrocedió de 489 a 482 puntos. PISA 2025 registra así los niveles promedio más bajos observados hasta ahora en las tres áreas. La diferencia es que algunos sistemas educativos consiguieron resistir mejor la tendencia e incluso mejorar en determinadas competencias.

La lección económica es fundamental. México está apostando por el nearshoring, la manufactura avanzada, la digitalización, la inteligencia artificial y una mayor integración de sus cadenas productivas. Pero una estrategia industrial del siglo XXI necesita trabajadores capaces de resolver problemas, interpretar datos, aprender nuevas tecnologías y generar innovación. La infraestructura puede construirse rápidamente; el capital humano tarda años en formarse.

También existe una dimensión social. PISA confirma que el origen socioeconómico continúa relacionado con el desempeño académico. Por ello, mejorar el promedio nacional no puede significar únicamente elevar a quienes ya tienen mejores condiciones. La verdadera reforma educativa debe reducir la distancia entre estudiantes favorecidos y desfavorecidos, fortalecer la formación docente, recuperar aprendizajes fundamentales y utilizar la tecnología como herramienta, no como sustituto del aprendizaje.

La reflexión final es incómoda, pero necesaria: México no puede aspirar a convertirse en una potencia manufacturera, tecnológica y de innovación mientras una proporción tan grande de sus jóvenes no domina las competencias básicas. PISA no debería convertirse en un instrumento para repartir culpas partidistas; debería funcionar como una radiografía para tomar decisiones. El futuro económico del país no se juega solamente en las bolsas, en los tratados comerciales o en las inversiones anunciadas. También se juega, todos los días, en las aulas. Y los resultados de 2025 muestran que todavía tenemos mucho terreno que recuperar.

Comparativo histórico de México en PISA

Año Matemáticas Lectura Ciencias
2003 385 400
2006 406 410 410
2009 419 425 416*
2012 413 424 415
2015 408 423 416
2018 409 420 419
2022 395 415 410
2025 388 408 414

*La serie histórica de ciencias debe interpretarse con las notas metodológicas de la OCDE; la edición 2025 tiene a ciencias como dominio principal. Fuentes: OCDE, PISA 2025 Results, Volume I y Country Note Mexico, publicados el 8 de septiembre de 2026.

Fuentes: OECD, PISA 2025 Results (Volume I), Country Note Mexico y bases históricas PISA. Publicación oficial: 8 de septiembre de 2026.

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