Las palabras que frenan a tu empresa… podrían ser las tuyas.

Comparte

Ciro Manuel Rivera Manriquez
CEO en EconValor

Ayer platiqué con Gonzalo, arquitecto y fundador de una constructora especializada en hoteles y plazas comerciales.

Se veía cansado.

No físicamente, sino mentalmente.

Me dijo algo que escucho muy seguido en dueños y directores de PyMES:

“Ciro… siento que cargo con todo. Mi equipo depende demasiado de mí.”

Mientras hablábamos comenzaron a salir frases que seguramente también viven muchas empresas:

  • “Mi gente nunca entiende.”
  • “No puedo delegar.”
  • “Siempre terminamos resolviendo lo mismo.”
  • “Soy malo para organizarme.”

Y hubo un momento donde lo interrumpí.

Le dije:

“¿Te das cuenta de que llevas una hora describiendo tu empresa… como si ya estuviera condenada?”

Se quedó callado.

Y ahí empezó la conversación importante.

Le expliqué algo que cambió muchísimo mi forma de liderar:

El lenguaje no solo describe la realidad… la crea.

Porque cada vez que repetimos frases como:

  • “No sirvo para liderar”
  • “Mi equipo es irresponsable”
  • “Siempre hacemos todo al último”

no solo estamos opinando… estamos reforzando una identidad.

Y lo peor es que después comenzamos a actuar en coherencia con ella.

Le conté el caso de un cliente del sector construcción con el que trabajamos hace tiempo.

El director repetía constantemente:

“Aquí nadie piensa.”

Con el tiempo su equipo dejó de proponer. Esperaban instrucciones para todo. No porque fueran incapaces… sino porque el liderazgo ya había construido esa expectativa.

“El medallero”
Ciro Manuel Rivera Manriquez.
CEO en EconValor

Ahí le expliqué a Gonzalo los pasos que implementamos.

• Primero, detectamos frases limitantes que repetía constantemente sobre él y sobre su equipo.

• Después, cambiamos etiquetas definitivas por procesos de mejora. No es lo mismo decir:

“No sé delegar”

que decir:

“Estoy aprendiendo a delegar mejor.”

• También trabajamos algo incómodo pero poderoso: cuidar cómo hablamos de las personas que lideramos. Porque si un director constantemente repite:

“Son desorganizados”

termina liderándolos desde la desconfianza.

• Finalmente, comenzamos a usar un lenguaje que construyera responsabilidad, crecimiento y posibilidad.

Y poco a poco cambió la cultura.

Las juntas mejoraron.

El equipo comenzó a asumir más responsabilidad.

Y el director dejó de sentirse atrapado apagando fuegos todo el día.

Antes de irse, Gonzalo me dijo:

“Creo que llevo años construyendo con mis palabras exactamente lo que me frustra.”

Y sinceramente… creo que muchos líderes también lo están haciendo sin darse cuenta.

Porque las palabras que más repetimos… terminan convirtiéndose en la persona, el equipo y la empresa que construimos.

En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?

Cuando tu equipo de capacita, tu negocio se capitaliza…

Únete a nuestra comunidad de Lectores Informados:

LIVE
100 FM

Cargando...

Escuchando en vivo

Relacionados

Procrastinar no es pereza, es una respuesta biológica

Darwin en el diván Procrastinar no es pereza, es una...

Cierre de ciclos

Estamos cerrando este año 2025 y, como ocurre cada...

Despropósitos

Arranca el año y llegan los propósitos. O mejor...

Incremento al Salario Mínimo 2026 en México: Impacto Económico, Social y Empresarial

Por: Mtro. C.P.C. y L.D. Juan José Rosado RobledoEspecialista...