Ciro Manuel Rivera Manriquez
CEO en EconValor
Ayer tomé café con Armando, CEO de una planta de manufactura que exporta a Estados Unidos y Europa.
Se veía frustrado.
Me dijo algo que escucho demasiado seguido en dueños y directores de PyMES:
“Ciro… siento que mi equipo pasa más tiempo defendiendo puntos de vista que resolviendo problemas.”
Y mientras hablábamos entendí que el problema no era técnico.
Era cultural.
Me contó ejemplos que seguramente también pasan en muchas empresas:
“Este cliente nunca queda satisfecho.”
“La gente aquí no se compromete.”
“Las juntas no sirven.”
Le pregunté algo muy simple:
“¿Eso es una afirmación… o una opinión?”
Se quedó callado.
Y ahí empezó la conversación importante.
Le expliqué que una afirmación se puede demostrar. Tiene evidencia. Datos. Indicadores. Ejemplos verificables.
Pero una opinión sigue siendo una percepción personal. Puede sentirse real… pero no necesariamente es verdad.
El problema es que en muchas empresas las opiniones se comunican como si fueran hechos absolutos. Y entonces las juntas se convierten en discusiones emocionales donde todos quieren ganar… pero nadie quiere validar.
Le conté el caso de otro cliente del sector manufactura donde empezamos a trabajar exactamente eso.
• Primero enseñamos a los líderes a detenerse antes de reaccionar y preguntarse:
“¿Qué evidencia tengo para decir esto?”
“El medallero”
Ciro Manuel Rivera Manriquez.
CEO en EconValor
• Después comenzamos a pedir ejemplos concretos, datos y contexto antes de sacar conclusiones.
• También trabajamos algo incómodo pero muy poderoso: dejar de comunicar percepciones como verdades.
Porque decir:
“El equipo no está comprometido”
no es lo mismo que decir:
“En las últimas 3 semanas se entregaron tarde 5 proyectos.”
Uno genera defensa. El otro genera análisis.
Finalmente, enseñamos al equipo a debatir ideas con evidencia y no con emociones.
Y el cambio fue impresionante.
Las juntas dejaron de sentirse como peleas disfrazadas de reuniones.
La comunicación mejoró.
Las decisiones se volvieron más rápidas.
Y los líderes comenzaron a enfocarse en resolver… en lugar de asumir.
Antes de irse, Armando me dijo:
“Creo que acabas de explicarme por qué muchas veces discutimos tanto y avanzamos tan poco.”
Y sinceramente… creo que ese problema nos está costando mucho dinero y desgaste emocional del que imaginamos.
Porque muchas discusiones laborales no nacen por falta de comunicación…
Nacen por confundir opiniones con hechos.
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo de capacita, tu negocio se capitaliza…

