El deterioro en la calidad del crédito comienza a reflejarse con mayor claridad en distintos segmentos del sistema financiero mexicano. Los últimos reportes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores muestran que, si bien la banca mantiene una posición sólida de capital y liquidez, la cartera vencida registra una tendencia ascendente impulsada principalmente por el crédito al consumo y por el entorno de menor crecimiento económico.
En la banca comercial, el Índice de Morosidad se ubica alrededor de 2 por ciento, uno de los niveles más bajos de América Latina y muy por debajo del observado durante la crisis bancaria de 1995, cuando la morosidad superó 15 por ciento. Sin embargo, el Índice de Morosidad Ajustado aumentó de 4.15 a 4.57 por ciento, reflejando un deterioro gradual en la capacidad de pago de los acreditados. Las mayores presiones se concentran en tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento al consumo.
El Infonavit continúa siendo la institución con el mayor volumen de cartera problemática del sistema financiero mexicano. Su cartera vencida asciende a 304 mil 789 millones de pesos, equivalente a 56.2 por ciento de toda la cartera vencida del sistema financiero nacional. Este comportamiento responde principalmente a créditos otorgados bajo esquemas anteriores, la informalidad laboral y la pérdida de empleo, aunque los programas de reestructura han contribuido a contener un deterioro mayor.
Las instituciones financieras no bancarias, particularmente Sofomes y Sofipos, presentan indicadores de morosidad superiores a los de la banca tradicional debido al mayor riesgo de su cartera. En algunos segmentos especializados, como el financiamiento agropecuario, el índice de morosidad alcanzó 15.35 por ciento y la cartera vencida creció 54.5 por ciento anual.
Históricamente, la cartera vencida ha sido un indicador adelantado del ciclo económico. En las crisis de 1995, 2009 y 2020 la morosidad aumentó antes de que el deterioro económico se reflejara plenamente en otros indicadores. Hoy la diferencia es que la banca cuenta con mayores niveles de capitalización, liquidez y reservas preventivas.
La conclusión es clara. No existe una crisis financiera, pero sí una señal preventiva. El incremento de la cartera vencida refleja que hogares y empresas enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras. Si el crecimiento económico continúa desacelerándose y el empleo pierde dinamismo, la morosidad podría incrementarse durante los próximos trimestres. Su evolución será uno de los indicadores más importantes para anticipar el rumbo de la economía mexicana.

