Ciro Manuel Rivera Manriquez.
CEO en EconValor
Esta semana fui a saludar a Alfredo, dueño de una empresa comercializadora de equipos de enfriamiento. Mientras platicábamos me dijo algo que seguramente muchos empresarios reconocerán: Ciro, cada vez tengo mejor equipo… pero cada vez termino haciendo más cosas que no me corresponden.
- Compras atoradas: Alfredo.
- Cliente molesto: Alfredo.
- Cotización urgente: Alfredo.
- Problema administrativo: también Alfredo.
Le pregunté: “¿Y sabes por qué todo termina contigo?”
Se rio: “Porque sé que si lo hago yo, sale.”
Ahí estaba el problema.
Su eficiencia se había convertido en la excusa perfecta para la ineficiencia de los demás.
Le conté el caso de otro empresario que vivía exactamente igual. Durante una semana anotó cada actividad que le quitaba tiempo y la clasificamos en tres grupos:
- Lo que solo él debía hacer,
- Lo que alguien más podía resolver y
- Lo que jamás debió llegar hasta él.
Después identificamos por qué regresaban esas tareas. Algunas no tenían responsable; otras tenían responsable, pero no autoridad; y muchas terminaban con el dueño porque era más fácil preguntarle que pensar.
Entonces hicimos algo importante: no delegamos solamente tareas, delegamos responsabilidad.
Definimos quién era dueño de cada proceso, qué podía decidir sin autorización y con qué resultado debía cumplir.
Y agregamos una regla: cuando alguien llegara con un problema, debía traer también una propuesta de solución.
Al principio fue incómodo. Resolverlo él mismo seguía siendo más rápido.
Pero semanas después comenzó a suceder lo importante: el equipo dejó de contratar la cabeza del dueño para pensar.
Le resumí a Alfredo:
“El medallero”
Ciro Manuel Rivera Manriquez.
CEO en EconValor
- Identifica lo que te absorbe.
- Define responsables.
- Delega autoridad.
- Y deja de premiar cada problema resolviéndolo tú.
Porque si eres indispensable para todo, quizá no construiste una empresa más eficiente.
Construiste un empleo enorme para ti mismo.
Y si hoy estás agotado haciendo el trabajo de varias personas, tal vez no necesites trabajar menos.
Tal vez necesites una estructura que deje de llevarte problemas que nunca debieron ser tuyos.
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo se capacita, tu negocio se capitaliza…
“El medallero”

