Existen especialidades en marketing y comunicación. Una estrategia profesional implica identidad, estudio de mercado y conocimiento del consumidor.
La pandemia nos obligó a vender a distancia y detonó nuestra creatividad; surgieron personas talentosas con nuevas formas de acercarse al consumidor. Pero también cualquiera que sube un video y escribe un copy se siente experto en redes, manejar redes no es lo mismo que crear contenido estratégico y ayudar a un cliente a vender.
La experiencia ha sido sustituida por novatos que cobran una fracción de lo que cobra un profesional; los resultados suelen ser proporcionales.
Tres puntos para distinguir experiencia de charlatanería:
- Estudios/profesión: Crear contenido y estrategias requiere preparación, revisa las redes de quien ofrece el servicio.
- Identidad: Si no entiende su producto, difícilmente entenderá el tuyo. Un profesional preguntará: ¿Cuál es tu diferenciador?
- Propuesta: Escuchar al cliente es indispensable, pero también ofrecer alternativas. Si quien contratas solo hace lo que te pides, quizá está igual que tú. Necesitas a alguien que aporte, motive, direccione y concrete.
Y cuando digo “los que no saben”, no es despectivo: es una invitación a capacitarse y a no vender como estrategia lo que solo es tener Instagram, subir fotos.
Una estrategia conecta producto y consumidor para generar emoción, difusión y ventas. Al contratar, recuerda estos puntos y pon a prueba su experiencia.

