Ciro Manuel Rivera Manriquez. CEO en EconValor
Esta semana fui a comer con Tony, amigo mío desde hace más de 15 años y dueño de una fábrica de maquinados.
Antes de terminar me dijo:
“Ciro, ya estamos en septiembre… y sigo lejos de varias metas. Siento que tengo que acelerar todo.”
Ahí está una de las trampas más peligrosas de esta época del año.
Ves diciembre acercándose y quieres hacer en 100 días lo que no hiciste en ocho meses.
- Más llamadas.
- Más promociones.
- Más proyectos.
- Más presión al equipo.
Le dije:
“Tony, quizá no necesitas correr más. Necesitas decidir mejor.”
Le conté lo que hicimos con otro empresario en una situación similar.
- Primero, dejamos de perseguir todas las metas. Revisamos cuáles todavía podían mover realmente el resultado del año y elegimos solo tres.
- Después, convertimos cada meta en acciones semanales. “Vender más” no sirve como instrucción. “Visitar 10 clientes, presentar cinco propuestas y cerrar dos” sí.
- Tercero, definimos un responsable y un indicador para cada objetivo. Si todos son responsables, normalmente nadie lo es.
- Y finalmente establecimos una reunión semanal de 20 minutos con tres preguntas: ¿qué avanzó?, ¿qué está detenido? y ¿qué debemos cambiar esta semana?
El resultado no fue trabajar más.
Fue dejar de desperdiciar energía.
Le resumí a Tony:
- Prioriza tres objetivos.
- Conviértelos en acciones semanales.
- Asigna responsables.
- Mide y corrige cada semana.
Todavía puedes cambiar mucho antes de diciembre.
Pero intentar recuperar el año haciendo todo al mismo tiempo puede ser la mejor manera de no lograr nada.
Tony sonrió:
“Entonces no necesito salvar el año… necesito enfocarlo.”
Exactamente.
Los últimos 100 días no premian al que corre más.
Premian al que sabe qué dejar de hacer para concentrarse en lo que todavía puede cambiar el resultado.
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo de capacita, tu negocio se capitaliza…
“El medallero”

