Ciro Manuel Rivera Manriquez. CEO en EconValor
Este fin de semana desayuné con Héctor, dueño de una empresa de productos electrónicos.
Mientras hablábamos de sus objetivos me dijo:
“Ciro, tenemos estrategia, planes y muchas iniciativas para cerrar el año e iniciar el siguiente… pero los resultados no llegan como deberían.”
Le pregunté:
“¿Cuál es tu estrategia?”
Comenzó a enumerarme actividades.
Ahí estaba el problema.
No todo lo que haces es estrategia.
Le expliqué que hay cuatro conceptos que un líder debe diferenciar si quiere convertir sus ideas en resultados: meta, estrategia, plan y táctica.
- La meta define a dónde quieres llegar. Por ejemplo: reducir 30% las quejas de clientes. Debe ser concreta y medible.
- La estrategia decide por dónde llegarás. En este caso: mejorar la calidad del producto y acelerar la respuesta al cliente. Es la elección que orienta tus recursos y prioridades.
- El plan convierte esa estrategia en un camino organizado: implementar un proceso de revisión, capacitar al equipo, definir responsables, fechas e indicadores.
- Y la táctica es lo que ocurre cada día: inspeccionar pedidos antes de enviarlos, llamar al cliente ante una incidencia o responder una queja en menos de 24 horas.
Le dije:
“Héctor, una meta sin estrategia es un deseo. Una estrategia sin plan es una intención. Y un plan sin tácticas nunca sale del PowerPoint.”
Sonrió.
Se lo resumí así:
Define a dónde vas.
Decide por dónde llegarás.
Construye el mapa.
Y ejecuta cada paso.
Muchos equipos no tienen un problema de esfuerzo.
Tienen un problema de claridad.
Trabajan muchísimo, pero cada uno interpreta de manera diferente qué debe lograr y cómo hacerlo.
Quizá antes de pedirle a tu equipo que haga más, deberías preguntarte algo:
¿Todos saben exactamente hacia dónde van y cómo piensan llegar?
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo se capacita, tu negocio se capitaliza…
“El medallero”

