Ciro Manuel Rivera Manriquez. CEO en EconValor
“Ciro, necesitamos cerrar fuerte el año, pero siento que mi gente ya no da para más.”
Eso me dijo Juan Carlos esta semana, mientras tomábamos café. Es dueño de una empresa que vende tecnología para comunicar negocios en México y Estados Unidos.
Me contó que aumentaron las urgencias, los errores y las quejas. Su respuesta había sido pedir más esfuerzo.
Le pregunté: “¿Y si el problema no es que les falte compromiso, sino que ya les sobra cansancio?”
Le hablé del burnout: ese desgaste que aparece cuando el estrés laboral se vuelve crónico.
No siempre se nota en alguien que falta. A veces está en quien llega puntual, pero trabaja en automático, responde mal y siente que nada de lo que hace alcanza.
Le compartí cuatro cambios que trabajamos con otro equipo:
- Primero, escuchamos antes de exigir. Cada jefe preguntó qué estaba agotando a su gente, qué obstáculos podía quitar y qué tareas ya no aportaban valor.
- Segundo, ordenamos prioridades. Elegimos tres resultados indispensables para el cierre y pospusimos actividades que solo generaban ruido. No todo es urgente porque alguien lo diga en voz alta.
- Tercero, distribuimos la carga. Revisamos horas extra, pendientes y responsables. Reasignamos trabajo y protegimos pausas y tiempos de recuperación.
- Cuarto, capacitamos a los líderes para detectar señales de desgaste, dar claridad y reconocer avances sin convertir cada reunión en otra dosis de presión.
No desaparecieron los retos. Pero bajaron las urgencias innecesarias y el equipo recuperó enfoque.
Le resumí a Juan Carlos:
Escucha. Prioriza. Redistribuye. Lidera sin desgastar.
Porque un equipo exhausto puede seguir trabajando… pero no necesariamente seguirá dando resultados.
Y aquí viene la pregunta incómoda:
¿Quieres cerrar el año con números extraordinarios, aunque en enero ya no tengas al equipo que los hizo posibles?
En el medallero (oro, plata, bronce), ¿qué tanto te identificas con la historia?
Cuando tu equipo se capacita, tu negocio se capitaliza…
“El medallero”

